Tuesday, January 26, 2016

Superstición.

Nunca pensé en darle crédito de nada, pero cuando la Biblia, ese compendio de prejuicios, disparates y alguna alusión con raíces que se pierden en la antigua sabiduría, se apropió para sus arbitrarios fines la tradición profética que en los sueños la caída del cabello, dientes o amputación de partes del cuerpo, significó el anuncio de pérdidas como el trabajo, la fortuna e incluso la libertad, preservó hasta nuestros días el antiguo lenguaje de la interpretación de los sueños. Así que sin saber a donde me llevaba la mano comencé a dibujar a la mujer golosa...
Apareció Dalilah vampírica que le abrió las venas con una tijera a la joven y beberse su sangre en una copa de cristal. Antes la convirtió en su esclava cortándole el cabello.
Preparando el escenario, me dí cuenta que la imagen es de mal agüero para mí. En un sueño, significa que me va ir muy mal. Voy a perder un proyecto... No me afectaría tanto la profecía si no fuera culpable de mis retrasos.
Con recortes de papel tapé el mensaje del dibujo y ojalá mi suerte anunciada.
Ahora la servidumbre es -como siempre- voluntaria. Mucho cabello significa abundancia, y la sangre derramada, para todos aquellos creadores y demás personas que dependen de sus ideas para sobrevivir, es una profecía de provecho.

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