Sunday, October 18, 2009

La obscenidad de la censura

Éste es el Manifiesto contra la Censura que escribí ex profeso para Milenio Semanal
La censura exhibe más que lo que oculta—Eko
El día 23 de septiembre en el Café22 de la Colonia Condesa inauguré mi exposición Después de la Orgia, con dibujos y grabados de contenido erótico explícito. 48 horas después los comensales se quejaron de los dibujos expuestos; los consideraban demasiado perturbadores para ser observados mientras comían. En una contradictoria reacción separaron el apetito sexual del apetito gastronómico y, confundidos por sus oralidades, algunos hasta se salieron del lugar sin ordenar nada. Rápidamente los del local descolgaron los Carbon-Prints y los llevaron a un salón más oscuro. Otros ya no fueron expuestos. Mis dibujos relatan una verdad profunda, se inspiran en esa escena inicial de la que todos venimos y si exponer esta verdad fundamental escandaliza es porque nos avergonzamos de nuestro origen. Estamos acostumbrados a ver escenas de asesinatos brutales, de cuerpos destazados y a sus criminales autores celebrados como héroes por una cínicamente llamada “narcocultura”. Escribir sobre el narco es motivo de premio literario, la narración detallada de asesinatos y la apología de los delincuentes es el tema más recurrente de la nueva literatura. Los centros culturales del país, los museos y galerías, exponen la “narcocultura” como la vanguardia intelectual; los cantantes de narcocorridos son invitados especiales de la Feria del Libro y el morbo escatológico nos representa en la Bienal de Venecia. Esto significa que en México hemos cambiado el sexo por la obscenidad del narcotráfico. Significa que sentimos más placer por la sangre derramada en masacres con brutalidad y demencia que por el placer erótico, que por la veneración de nuestro sexo y la recreación de nuestras fantasías. Preferimos ser seres bestiales y sanguinarios que sexuales. Estamos cómodos en esta situación porque es muy cómodo refugiarse en los hábitos del poder y huir de la profundidad de conocernos a nosotros mismos. Es cómodo para las instituciones, para las galerías, para el público y para la mediocridad que abunda en nuestra sociedad, que es el signo de nuestros tiempos. Porque despreciar la sexualidad es cobardía. Alguien me dijo “no los quitaron, sólo ocultaron unos y retiraron otros”. ¿Qué esperaban? ¿Qué los quemaran como a los libros de texto que están quemando por abordar el tema de la sexualidad?
Estamos viviendo otra vez los tiempos de la quema de ideas, de dibujos, de libros y finalmente de personas. Estamos regresando al más profundo oscurantismo y a la más abyecta barbarie, y es esa ignorancia la que alimenta sociedades obtusas que terminan por destruirse a sí mismas. Cada vez que se censura una idea, una obra, estamos dando un paso atrás en nuestro proceso de civilización, nos estamos acercando con peligrosa velocidad a ser una sociedad más salvaje, despiadada e irracional. Estoy consciente de que mi obra no es para complacer, mi obra es para cuestionar y escandalizar —corro ese riesgo cada vez que expongo—, pero ese riesgo mide de forma implacable el nivel de los prejuicios. Y hoy podemos veren dónde están. Cada dibujo mío ha sido lanzado contra el corazón pervertido de la sociedad y es verdad que ella me regresa los golpes con creces, pero eso no me detiene de seguir dibujando, de seguir exhibiendo el placer de mis obsesiones. Si el arte no es para impactarse en la memoria de quien lo mira, entonces no sé para qué es. Si no es para demostrar lo más desconocido de mí y del observador, no sé para qué es. Mi obra se empeña en escandalizar a mi época, tanto como otros se empeñan en halagarla. Otros ponen su arte al servicio de esta época asexual, sin compromiso ni con la forma ni con la belleza. Yo he puesto todo mi Arte en denunciar la mediocridad, el puritanismo y el oscurantismo de mi época. El arrogante triunfo de la censura es que he vivido proscrito de los espacios culturales, que mi obra erótica es sólo para quienes la recuerdan y la atesoran como un fetiche. No existen foros para exponer las aventuras sexuales de cuerpos que no se sienten culpables de explotar el placer y demostrar su gozo. Los espacios hoy son para la banalidad desechable. La censura exhibe más que lo que oculta.

13 comments:

  1. Esperanza FernándezOctober 19, 2009 at 11:47 AM

    Bombón,

    leí tu artículo y me parece que plasmas perfectamente tu sentir y el de los que reprueban y temen a sus prejuicios. Te felicito por seguir presente, te quiero mucho. Besos.

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  2. Hola Eko,

    Me parece muy interesante tu artículo, la sociedad está de cabeza,
    valoramos y explotamos cosas que no valen la pena y por el contrario
    nos perdemos en ellas, en lugar de mirar hacia adentro de nosotros
    mismos, nuestra esencia, donde está la riqueza.

    Una calurosa felicitación por el valor para defender lo que en
    realidad vale la pena, un abrazo,

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  3. Mi querido Aurelio:

    Además de ser un artistazaso gráfico, verdaderamente me quito el sombrero ante tu arte de escribir con claridad y asertividad, gracias por brindar un momento tan agradable y tan lleno de verdad al leer tu columna.

    Un fuerte abrazo,

    La matuka

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  4. "excelente artículo, plasmas el sentir de forma profunda. El sistema sigue "sin sentido," con borregos "caminando a ciegas""

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  5. "Mi solidaridad. Ni modo, también la ciudadanía de la Condechi es mojigata."

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  6. tus dibujos son geniales amigo dibujalos y disfrutalos y muestralos a aquellos que saben apreciarlos


    ademas los mexicanos son fanáticos de lo erótico y del sexo que no se hagan tontos


    si no entonces que alguien me explique como es que la EXPO SEXO se ha realizado con éxito total desde hace 3 o 4 años ???

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  7. Belarmino Fernández TomásOctober 19, 2009 at 10:36 PM

    "¡No, hombre! Nuestro "barrio cosmopolita" es una joya, una joya. Lo bueno es que eres un experto en el tema. Pero realmente es para hacer un numerazo"

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  8. Janette Lazo

    Hola Eko, yo no conocía tu obra pero al ir a la expo de la Condesa y al leer éste excelente artículo tuyo confirmé lo mal que andan las sociedades y lo vacías que estan, ojalá y que tu labor como artista abra los ojos a mucha gente que no quiere ver la escencia y entender lo que nos quieres transmitir.
    Arriba y adelante.

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  9. Hola Eko, yo no conocía tu obra pero al ir a la expo de la Condesa y al leer éste excelente artículo tuyo confirmé lo mal que andan las sociedades y lo vacías que estan, ojalá y que tu labor como artista abra los ojos a mucha gente que no quiere ver la escencia y entender lo que nos quieres transmitir.
    Arriba y adelante

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  10. Gracias por tu comentario Janette, la paradoija es que antes estábamos acostumbrados al dibujo en todos sus temas posibles, simplemente la época de oro del erotismo fué a finales del XIX y principios del XX, antes de la "modernidad". Mi obsesión está fijada en esos artistas. Yo creo que en lugar de avanzar hemos olvidado. Y los espacios cada vez se van cerrando. Espero que esto sea un péndulo y en algunbos años, regresemos al los espléndidos excesos del Arte en plenitud. cerrando.

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  11. "Yo no veo desnudos, ni falos, ni vaginas, yo veo la recreación de lo que conforma nuestra realidad, de los actos que le damos la categoría de íntimos y solemnes, aunque en todo momento lo único que se esté gastando ahí es la definición del individuo en aras de conservarse a salvo o entregar su poder al otro. Creo que el juego perverso no está en la desnudez que ilustra Eko, está en lo que dicen esos "otros" y lo dicen con tanta ligereza y tan confiados de su validez que se tornan sospechosos, tan sospechosos que están en espera de verse una vez más dibujados..."

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  12. Perla, tienes razón. Eso es lo único que son mis dibujos: rituales

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